Referencias:
Romanos 2:17
Pero si tú, que llevas el nombre de judío y te apoyas en la ley; que te glorías en Dios,
Romanos 2:23
Tú que te jactas de la ley, ¿violando la ley deshonras a Dios?
Proverbios 17:23
El impío recibe soborno bajo el manto, para pervertir las sendas del derecho.
Isaías 1:23
Tus gobernantes son rebeldes y compañeros de ladrones; cada uno ama el soborno y corre tras las dádivas. No defienden al huérfano, ni llega a ellos la causa de la viuda.
Isaías 5:23
que justifican al impío por soborno y quitan al justo su derecho!
Isaías 48:2
aunque lleváis el nombre de la ciudad santa, y os apoyáis en el Dios de Israel, cuyo nombre es SEÑOR de los ejércitos.
Isaías 56:11
y los perros son voraces, no se sacian. Y ellos son pastores que no saben entender; todos se han apartado por su camino, cada cual, hasta el último, busca su propia ganancia.
Jeremías 6:13
Porque desde el menor hasta el mayor, todos ellos codician ganancias, y desde el profeta hasta el sacerdote, todos practican el engaño.
Jeremías 7:4
No confiéis en palabras engañosas, diciendo: ``Este es el templo del SEÑOR, el templo del SEÑOR, el templo del SEÑOR.
Jeremías 23:17
Dicen de continuo a los que me desprecian: ``El SEÑOR ha dicho: `Tendréis paz'; y a todo el que anda en la terquedad de su corazón dicen: ``No vendrá calamidad sobre vosotros.
Jeremías 26:7
Y los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo oyeron a Jeremías decir estas palabras en la casa del SEÑOR.
Ezequiel 34:2
Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza y di a los pastores: ``Así dice el Señor DIOS: `¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿No deben los pastores apacentar el rebaño?
Oseas 4:8
Del pecado de mi pueblo se alimentan, y hacia su iniquidad dirigen sus deseos.
Oseas 4:18
Acabada su bebida, se entregaron a la prostitución; sus príncipes aman mucho la ignominia.
Amós 5:14
Buscad lo bueno y no lo malo, para que viváis; y así sea con vosotros el SEÑOR, Dios de los ejércitos, tal como habéis dicho.
Miqueas 7:3
Para el mal las dos manos son diestras. El príncipe pide, y también el juez, una recompensa; el grande habla de lo que desea su alma, y juntos lo traman.
Malaquías 2:9
Por eso yo también os he hecho despreciables y viles ante todo el pueblo, así como vosotros no habéis guardado mis caminos y hacéis acepción de personas en la ley.
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